Quiero decirte que lo estás haciendo bien


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Como imagino que te habrá pasado a ti, la maternidad puso mi vida patas arriba. Creo que nunca me he sentido tan vulnerable, tan frágil, tan maleable por las opiniones de los demás. Sufrí mucho por mi lactancia, me sentí en muchos momentos cuestionada por la forma de hacer las cosas, por dormir con mi bebé, por cogerla en brazos, por llevarla pegadita… algo que me salía del corazón y contra lo que no podía luchar, pero que a todo el mundo le parecía mal. Me hicieron dudar de mi propio instinto, de lo que yo sentía. Dudé de todo, hasta de lo que creía que tenía claro.

Pero de pronto, recibí unas palabras de aliento de una persona muy importante en mi vida, que me hicieron resurgir, empoderarme, relajarme y confiar en que podría hacerlo bien, que podría ser una buena madre para mi cría. A pesar de mis errores y de todos los fallo que hubiera podido cometer. Esa persona me dijo simplemente:

“Lo estás haciendo bien. Hoy mejor que ayer, pero peor que mañana.”

 

Cada noche me acostaba pensando en esa frase y cuando tenía un momento de bajón, me acordaba de ella. Unas simples palabras, que a priori, pueden no significar nada, pero que en aquellos momentos me dieron la fuerza que necesitaba.

A raíz de esto, me di cuenta de la necesidad que tenemos las mujeres de sentirnos acompañadas en nuestra maternidad y crianza, de tener unas palabras de apoyo de alguien que nos comprenda, que nos acompañe sin juzgarnos, que nos haga ver que ya somos buenas madres para nuestras crías, con nuestras mil y una imperfecciones.

Ser madres no es fácil, creo que es la tarea más complicada a la que nos enfrentamos como mujeres, y nadie nos prepara para ello. Nos faltan modelos de aprendizaje en los que basarnos, referentes en los que apoyarnos cuando nos asaltan las dudas. Hemos perdido nuestro instinto y la confianza en nuestra capacidad de ejercer la tarea de ser madre.

Puede que hoy tengamos todas las comodidades y cosas materiales para criar a nuestrxs hijos, pero nos falta lo más importante: una tribu que nos de sostén y contención cuando la necesitemos. Ahora criamos solas, en nuestro piso de 80 m o algunos menos, con un papá que intenta apoyarnos y colaborar en todo lo que puede, pero que tampoco llega.

Aparece el cansancio, la sensación de que no llegamos a todo. Aparecen las dudas sobre si lo estaremos haciendo bien. El bebé llora, y no sabes por qué. A ti te sale cogerlo, pero te han dicho que si lo haces se malacostumbrará. Todo el mundo a tu alrededor está feliz, pero tú solo tienes ganas de llorar. Y los días pasan, y vas viendo crecer a tu bebé y piensas que quizás no lo estás haciendo tan mal, pero las dudas siguen, las inseguridades no desaparecen. Cada día surgen situaciones  desconocidas para ti, vivencias que necesitas compartir. Sentimientos encontrados, que necesitas validar.Necesitamos informarnos  de cada cosa que acontece, buscar formaciones que nos guíen, que nos empoderen y nos permitan tomar decisiones libres e informadas.

Necesitamos compartir lo que nos pasa, lo que nos preocupa.

De repente tecleas “maternidad” en google y descubres foros, cuentas de Instagram, blogs… de otras mamás que se encuentran como tú, y que también necesitan compartir. Todas tenemos la misma necesidad de tribu, de sentirnos acompañadas, sostenidas por un grupo… porque no estamos preparadas para criar solas.

Y es entonces cuando lo vi todo claro. Supe  que quería dedicarme a esto, que quería ayudar a otras mamás a que no se sintieran como me sentí yo, solas en su maternidad. Tenía el deber de crear un espacio en el que poder compartir, de reunir a mujeres que estuvieran pasando por la misma situación, de formar, apoyar y orientar a otras mujeres en sus crianzas, que tuvieran un espacio en el que encontrarse escuchadas, comprendidas, acompañadas, empoderadas. Y Engumama me dio esa oportunidad.

Quería poner a disposición de otras mamás, todos mis aprendizajes, mis errores  y fracasos, pero también mis aciertos, todo aquello que a mí me hubiera gustado saber cuando me convertí en mamá.  Pero sobre todo quería poder de decirle a otra mamá

“Lo estás haciendo bien. Hoy mejor que ayer, pero peor que mañana.”

Quizás esa mamá seas tú, y estas palabras hayan causado el efecto que causaron en mí. Si es así, me alegro enormemente haber llegado hasta ti. Ahora solo te pido una cosa, comparte este artículo. Puede que estas palabras logren llegar a otra mujer a la que también le hagan falta. No me cabe duda que juntas, acompañándonos en nuestra maternidad, compartiendo nuestros miedos, nuestros aprendizajes, nuestra sabiduría…nos hacemos poderosas.

Si tú también te sientes sola en tu maternidad, necesitas tener información sobre todo lo que te preocupa, herramientas para afrontar cada situación. Además necesitas compartir, sentirte acompañadas en tu crianza, encontrar un grupo de mujeres que te de sostén en el día a día… estás en el lugar correcto!

Siéntete libre de visitar nuestra web y verás todo lo que tenemos preparado para ti. Además puedes unirte a nuestro círculo maternal, es gratis!

Recuerda, la maternidad no tiene porqué ser un viaje en soledad, solo hace falta encontrar nuestra tribu.

 

Muchas gracias por tu valioso tiempo.

Ana Isa <3

 

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