Los días difíciles de la crianza. 8 claves para superarlos 2


La maternidad no es un camino fácil. Hay días especialmente duros, en los que nada nos sale como queremos, situaciones que nos ponen al límite y que nos superan, que nos hacen perder los nervios y terminamos gestionándolas no del todo como quisiéramos.

En la crianza hay días duros en los que el bebé solo llora y protesta sin cesar.

Días duros en los que no parece estar a gusto con nada.

Días duros en los que solo quiere TUS brazos, pero al mismo tiempo solo quiere moverse y explorar el entorno.

Días duros en los que se pasa horas mamando sin soltar tu teta.

Días duros en los que no quiere comer, no quiere dormir…

Tú tratas de sacar tu baúl de herramientas, le cantas, le bailas, le paseas…pero nada parece funcionar.

A esto le unimos el cansancio, el agotamiento, el estrés del día a día, las obligaciones… Y tu quieres ser una madre amorosa, quieres criar con respeto, hacer las cosas de manera diferente a como las hicieron contigo, pero a veces las situaciones nos superan y nos convertimos en una madre que no queremos ser. Terminamos desbordadas, nos enfadamos, decimos cosas que no sentimos, gritamos! Y de pronto! Ves el miedo en los ojos de tu hijx. Si… porque la persona que más le quiere le está gritando y no sabe por qué. Y ese miedo en sus ojos te devuelve a la realidad.

Tu hijx no se merece que le griten ni que nadie le hable mal. Sabes que ese no es el camino, quieres cambiar la situación, quieres ser esa madre que tanto deseaste ser mientras soñabas con tu bebé y no esa madre en la que te conviertes cuando la situación te supera, pero no sabes por dónde empezar.

En el artículo de hoy, quiero darte unas claves que quizás te ayuden a superar estos días difíciles. No es tarea fácil estar siempre disponible, criar con paciencia, con empatía, con respeto, con presencia… en un día a día lleno de obligaciones, de prisas, de estrés… cuando nos falta apoyo, el sostén y nos sobra cansancio, soledad, culpabilidad, obligaciones… pero hay pequeñas acciones que podemos instaurar en nuestro día a día que cambian nuestra vida, y tienen un impacto en la de nuestros hijos

1.TOMA CONCIENCIA DE LA SITUACIÓN

Lo primero de todo tomar conciencia de la situación. Hacernos consciente de que cuando actuamos así, no nos sentimos bien con nostras mismas. No estamos disfrutando de la crianza y ni de nuestros hijos. Hacernos conscientes de que no es lo que queremos hacer. Que queremos cambiar la situación. Cuando tomas conciencia de esto, todo cambia. Y creo que, si estás leyendo estas líneas es porque estás en el grupo de madres que quieren mejorar, que desean lo mejor para sus hijos, que quieren convertirse en esa madre que soñabas.

Hazte consciente también de la situación. Identifica tus emociones. Analiza qué es lo que te está provocando que grites, que amenaces, que te enfades. Quizás sea el cansancio, el estrés, la soledad en la crianza, un mal día en el trabajo, una discusión con tu pareja… el problema no es de tu hijx. Pensar que ellxs y sus conductas son el motivo de nuestros días malos, es una posición adultocentrista. No pongas el foco ni la culpa en tu hijx (es que no para de llorar, es que no quiere comer, es que ha roto un jarrón…) ve más allá y analiza de verdad que es lo que te ha provocado perder los papeles, qué es lo que te está provocando reaccionar así y ponle solución.

2. EMPATIZA CON TU HIJO/A

La empatía es la capacidad que tenemos para ponernos en el lugar del otro, de ser capaz de entender lo que piensa y lo que siente. De ponernos en su piel y ver la situación desde su punto de vista. Es importante tratar de comprender el mundo desde los ojos de nuestro bebé. Quizás para ti, tener una rabieta en pleno parque porque no quiera irse a casa es una tontería. Pero para tu hijx, el juego es su vida. Le encanta tirarse por el tobogán y jugar con la arena. E irse a casa es un fastidio. No te digo que le dejes hacer lo que quiera, ya hablaremos de los límites. Pero sí que empatices con él, trata de ponerte en su lugar, acompaña esa emoción. Dile que le entiendes, que estás ahí. Quizás para él o ella también esté siendo un día difícil. Puede que esté cansadx, que haya recibido demasiados estímulos, que lleve todo el día en la guarde y te eche de menos… Y simplemente es que no sabe decirte que se siente mal si no es llorando, demandando teta, pidiéndote brazos o con una rabieta. Con el tiempo aprenderá a gestionar su emociones y esto no hace plantearnos el siguiente punto.

3. ERES EL ESPEJO EN EL QUE SE MIRAN

Eres el modelo de tu hijx. El día de mañana ellos serán tu reflejo. Aprende de ti, de lo que haces, de lo que dices, de cómo te comportas. Si gritamos, amenazamos, castigamos… les estamos enseñando que los conflictos se solucionan así. Que las emociones se gestionan de esta forma. Somos su ejemplo y tenemos una gran responsabilidad en aquello que le transmitimos.

4. DES-CULPATE Y RESPONSABILIZATE

La culpa no sirve de nada. Solo nos paraliza. Si nos sentimos culpables es porque nos hemos dado cuenta que hay algo que no anda bien. Que estamos haciendo algo con lo que no nos sentimos del todo bien. Es como una especie de toque de atención. Pero no nos podemos estancar en la culpa y quedarnos ahí, sin hacer nada. Debemos des-culpabilizarnos, de nada sirve machacarse y hacernos daño con nuestros pensamientos por la mala madre que creemos que somos. Lo que debemos hacer es responsabilizarnos de nuestros actos y actuar para cambiar aquello que no nos gusta. Tomar consciencia de que cada cosa que hacemos influye en nuestros hijxs, en la formación de su personalidad futura.

5. RÍETE POR NO LLORAR.

El humor relaja, alivia la tensión del momento, reduce el estrés. Cuando nos demos cuenta que estamos a punto de estallar, podemos hacer algo para reírnos, disfrazarnos, cantar, bailar… la tensión del momento de repente desaparece. Cuando nos reímos cambiamos el foco de la situación que nos está produciendo el enfado, la ira… Nos da una perspectiva más positiva  y nos ayuda a ver que quizás no sea tan importante el motivo de nuestro enfado.

6PIDE AYUDA.

A veces lo que nos pasa es que estamos hasta arriba. Que no podemos con todo. Que llevamos una mochila de cansancio acumulado y no podemos más. Somos como una olla a presión, que a la mínima que nos ocurra estallamos. Y estallamos con las personas que más cerca tenemos y con las que más tiempo pasamos. Con nuestros hijxs. Pide ayuda cuando la necesites. Busca relevo. En tu pareja, amigos, madres, hermanas. Tómate 10, 15 minutos de retiro, para respirar, para despejarte. A veces basta con irte a otra habitación y contar hasta 10 o con asomarte al balcón para respirar aire puro. No tenemos que demostrar nada a nadie. No podemos con todo, y no pasa nada. Si no lo leíste, te recomiendo el post de la semana pasada “Cuando ya no puedes más”

 7. RECONOCE TU ERROR Y DISCÚLPATE.

No pasa nada si nos equivocamos. Nos han enseñado que el error es algo negativo. Sin embargo los errores son aprendizajes, nos permiten avanzar, mejorar, cambiar. Nadie nos enseña a ser madres. Es todo un camino de aprendizaje en el que los mejores maestros son nuestros hijos. Equivocarse es sano y natural. Y reconocer que lo hemos hecho no es un fracaso, no es una muestra de debilidad. Todo lo contrario. Una sonrisa, un “lo siento” me equivoqué, un te quiero, un te entiendo, un estoy aquí, un abrazo, un te acompaño…les da esperanza, les hace ver que no todo está perdido y sobre todo que no son culpables de la situación. Pide disculpas, explícale a tus hijxs que ellxs no tienen la culpa de nada. Que es el cansancio, la soledad, el estrés… Diles que les quieres. Incondicionalmente.

8. RECUERDA: “los días son largos pero los años son cortos”

El tiempo pasa volando. Es algo que sabes, pero desde que tienes hijxs, eres más consciente de ello. Ves sus avances cada día, crecen sin apenas darte cuenta. Los días son largos, pero si ves los ves con la perspectiva del tiempo, te das cuenta que los años son cortos. Que el tiempo pasa rápido. Así que aprovecha cada segundo con tus hijos, preocúpate de lo importante y llena su infancia de recuerdos felices.

¿Te sientes identificada con los días malos de la crianza? ¿Qué haces para superarlos? ¿pones en práctica alguna de estas herramientas? ¿Quizás otra? Cuéntanos. Tu experiencia es importante.

Muchas gracias por tu valioso tiempo

Ana <3

 


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2 ideas sobre “Los días difíciles de la crianza. 8 claves para superarlos

  • Pilar Medina

    Como me siento identificada. Una gran realidad la dureza de la maternidad a la vez que un precioso camino por descubrir. LAS claves son perfectas para superarlo, yo la que más utilizo en mi día a día es la de ríe por no llorar y funciona muy bien. Un saludo