La maternidad no te da superpoderes 5


Antes de ser madre no se me ponía nada por delante. Podía con todo. Tenía dos trabajos, estudiaba por las noches, cocinaba, tenía la casa siempre en orden, leía, hacía cursos, salía, entraba…siempre estaba haciendo cosas.

Pero cuando fui madre… todo cambió. Y asumir que ya no puedo hacer las cosas con la misma intensidad con la que las hacías antes, que tengo otras prioridades, que tengo que bajar el ritmo, porque simplemente no se puede seguir con el de antes… cuesta.

La dificultad para vivir el momento

A mí me ha costado y me sigue costando disfrutar de una siesta con mi bebé, sin estar continuamente pensando en la de cosas que tengo que hacer.

Me ha costado y me sigue costando pasar una tarde de juegos en el parque, sin mirar el reloj y sin pensar en el trabajo que tengo pendiente.

Me ha costado y me sigue costando disfrutar de un baño de espuma, sin pensar en que tengo la casa patas arriba.

Cuando eres madre cuesta centrarse en el aquí y ahora. Cuesta ocuparnos simplemente de disfrutar del momento, de estar cono nuestros pequeños, acompañarlos y verlos crecer.

Asumir el papel de superpoderosas

Cuesta bajar el ritmo más aún cuando la sociedad, en el mismo momento en el que te conviertes en madre, o incluso yo diría desde el mismo día en el que te quedas embarazada, nos cuelga el cartel de “SUPERPODEROSAS”.

Te dicen que tienes que seguir pudiendo con tu trabajo, con los niños, con la casa, las comidas, las coladas, con tus proyectos personales, con tus hobbies, con tu pareja, con tus amigos… Y además tienes que hacerlo sola. Porque nos falta la tribu, el sostén que nos apoya allí donde no llegamos.

Durante el embarazo tienes que seguir trabajando como la que más, hasta la semana 38. Y no te vayas a dar de baja antes, porque puede que tus compañeros y tu jefe te miren mal si se te ocurre la idea de simplemente descansar y prepararte para la llegada de tu bebé.

Cuando eres madre, la palabra descanso desaparece de tu vocabulario. Te suelen dar una tregua de unas 16 semanas para que organices tu vida con el bebé y luego, vuelta al trabajo. No vayas a ser de las que te quedas en casa perdiendo el tiempo criando a tus hijos. Porque para eso hemos luchado tanto, para lograr la igualdad ¿no?

Además no puedes dejar de formarte. Tienes que leer, informarte, estar al día de la última evidencia porque a desde el nacimiento de tu hijo, te conviertes en enfermera, psicóloga, educadora, médica… y ojo de ti como te equivoques en algo. Las críticas te lloverán por todos lados.

Pero es que además, de encargarte de la crianza, tienes que tener la casa siempre a punto para las visitas, comer saludable, hacer deporte. Porque además tienes que recuperar tu figura tras el parto, y estar siempre guapa y perfecta, generalmente para los demás, nunca para ti que es como debería ser. Da igual que lleves un año con unas ojeras que no te quites ni con 8 horas de sueño… tú siempre guapa y sonriente.

Y nosotras nos creemos que efectivamente podemos con todo, que tenemos que hacer lo que “debemos hacer” como madre, como mujer, estar siempre disponible, con una sonrisa. Y lo intentamos, de verdad que lo intentamos, pero no llegamos. No podemos con la crianza, no podemos tener la casa siempre lista, a veces no podemos comer todo lo saludable que deberíamos, no podemos llevar el trabajo al día, no podemos  seguir formándonos ni trabajando al ritmo de antes.

Te dejo el enlace de un corto que te recomiendo que veas, porque muestra precisamente la realidad de la que te estoy hablando.

La culpa

Y como no podemos, aparece la culpa. Te sentirás fatal, pensarás continuamente lo mala madre que eres, lo mal que te organizas, lo mal que gestionas tu tiempo, lo floja que eres… y un suma y sigue de lindezas para tu cuerpo.

La maternidad no te da superpoderes

Y llega un día en el que todo salta por los aires y tu cuerpo se revela, tu mente se revela, porque ya te dije que no podías con todo. Y empiezas a soltar lastre y a darte cuenta que solo somos madres, que no somos magas, ni tenemos superpoderes. Pero es que además no pasa absolutamente nada si no podemos con todo.

¿Pasa algo si un día no recogemos la casa?

¿Pasa algo si el bebé demanda brazos y no podemos responder a ese email tan urgente que teníamos pendiente?

¿Pasa algo si no tendemos la colada porque aprovechando la siesta del peque nos hemos  tumbado a descansar?

¿Pasa algo si una semana no escribimos en el blog?

¿Pasa algo si aprovechamos la tarde jugando en el parque y se nos olvida hacer esa llamada que teníamos pendiente?

Lo más seguro es que no pase nada. Y si pasa algo solo sea en nuestro interior.

Tenemos una tarea más importante que todas

Somos nosotras muchas veces quienes nos exigimos hasta decir basta. Quienes nos ponemos objetivos que no podemos cumplir. Bien alentadas e instruidas por todo lo que la sociedad, nos ha ido exigiendo. Pero es que, esa misma sociedad que nos exige, obvia  un pequeño detalle. Se olvida que ahora tenemos otra prioridad, otra tarea más importante que todas: acompañar a tus hijos y verlos crecer. Y que es una  tarea importante en sí misma, porque estamos criando a lxs niños del futuro. Que además es una tarea agotadora, que nos exigen estar siempre al 100%, que no nos da tregua, ni vacaciones. Y que necesitamos ayuda, apoyo, sostén. Porque hay una personita que nos necesita por encima de todas las cosas y que no espera por nada ni nadie.

Es hora de tomar conciencia, de parar, respirar y aceptar que no podemos con todo y que no pasa nada. Que no somos peores madres, ni peores mujeres, ni nada que se le parezca. Que simplemente somos madres, intentando hacerlo lo mejor que podemos, con nuestras circunstancias, nuestras realidades. Intentando ser cada día un poco mejores, para dar lo mejor a nuestras crías. Simplemente por eso, ya deberíamos sentirnos orgullosas de lo que somos y de lo que hacemos. Aunque se nos peguen las lentejas de vez en cuando 🙂

 

¿Y tú, te has sentido alguna vez culpable por no llegar a todo? ¿Reconoces esta sensación? ¿Te cuesta disfrutar de los momentos con tu peque y olvidarte de todos los “tengo que”?

Cuéntame, estaré encantada de leerte.

Mil gracias por estar ahí.

Ana <3


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5 ideas sobre “La maternidad no te da superpoderes

  • Paula - ¡Mecachis Mama!

    Yo para algunas cosas soy muy caro diem creo, no soy de las que se suelen sentir culpable, si también es cierto que el haber cogido una excedencia en mi trabajo ayuda. Pero bueno, si bien no es culpabilidad a veces si me pregunto si no debería hacer algo las aparte de cuidar de mi hijo. Pero es que no soy capaz,me agota y al final del día no tengo fuerzas para nada. Una vez me preguntaron de que estaba cansada si no hacía nada. Seguro que te imaginas la mala leche que cogí. Respondí tranquilamente “el próximo sábado cuando no trabajes te dejo todo el día a mi hijo para que ‘no hagas nada’ y luego hablamos”. Pero bueno, reconozco que desconectar y olvidarme de los “tengo que” no me cuesta mucho, por suerte. Ni siquiera suelo tener la casa reluciente ?

    • Ana Isa Autor

      Hola Paula! Muchas gracias por pasarte por aquí. Es estupendo que seas capaz de vivir el momento y disfrutar de tu bebé. Como bien dices es agotador y no te quedan fuerzas para nada más, a pesar de que la gente te diga que no haces nada. Yo creo que si lo haces y mucho!! La crianza es un gran trabajo en sí mismo que no está valorado ni reconocido. Un abrazo

  • Lai - Asi piensa una mamá

    muchas veces me he sentido culpable. por no salir a cenar con mi marido, por no tenerlo todo recogido, por no tener tiempo para mis amigas, por no dedicarme tiempo a mi. Pero al final, el hecho es que quiero disfrutar de la infancia de mis hijas, centrarme en ellas, y las demás cosas hacerlas cuando voy pudiendo. No quiero ser perfecta, solo quiero disfrutar del camino.

    • Ana Isa Autor

      Hola Lai! Muchas gracias por pasarte por aquí. La culpabilidad es el gran tormento de todas las madres, por lo que hacemos, o dejamos de hacer. Al final de lo que se trata es de lo que dices, disfrutar del camino, preocuparse de lo verdaderamente importante y huir de la perfección, porque no existe. Un abrazo