Gestionar las reuniones familiares en Navidad


Las reuniones familiares son quizás una de las cosas que, como madres, más estrés nos genere de las celebraciones navideñas. Pero es que a nuestros hijos e hijas también les pueden resultar un tanto incómodas. Y te cuento por qué!

Me gustaría hablar de las celebraciones familiares, centrándome en dos temas que son claves: Por un lado los comentarios, críticas, consejos no pedidos que recibimos sobre nuestra maternidad. Y por otro, las etiquetas, riñas, chantajes, comentarios… que también reciben nuestros hijos e hijas,  y cómo podemos hacer frente a ellos.

familia navidad

Críticas sobre nuestra crianza.

Antes de nada, te recomiendo que te compres unos tapones para los oídos. Seguramente en estos encuentros familiares, seamos el blanco de comentarios, críticas y consejos no pedidos… sobre nuestra forma de criar y de hacer las cosas. 

Es curioso como todas las madres nos sentimos criticadas, cuestionadas, infantilizadas y muy inseguras ante este tipo de comentarios y consejos. Por si no lo leíste, te enlazo el artículo que escribí en colaboración con otras nueve mamas sobre esos comentarios y críticas que recibimos cuando nos convertimos en madres.

Bien podrían ser muchos de los que recibamos estas Navidades de mano de nuestros familiares, amigos y conocidos. No dudo que cargados de buenas intenciones, pero no por ello beneficiosos para nosotras.

Mi consejo para hacer frente a estos comentarios es que sigas tu instinto. Que te pongas esos tapones y desoigas todo lo que digan. Empoderate y confía en ti y en tu hijo o hija. Nadie mejor que tu sabes lo que necesitáis en cada momento y la forma en la que quieres hacer las cosas. Las personas que nos rodean, deberían acompañarnos en nuestras decisiones. Estén o no de acuerdo con ellas.

¿Cómo podemos hacer frente a estas críticas y comentarios?

Para responder a estos comentarios la mejor herramienta que tenemos es la asertividad. Yo al principio me enfrentaba, me enfadaba, daba explicaciones… al final me cansé y con un simple “Gracias por tu consejo, pero nosotros preferimos hacerlo así”  es más que suficiente. Cortas de raíz la conversación y la posibilidad de que sigan diciéndote cosas. No obstante te pongo algunos ejemplos de comentarios y respuestas que puedes llevarte aprendidas, porque te aseguro que los comentarios se repetirán en todo los hogares con niños

  • Comentario:”¿Todavía le das la teta?”
  • Respuesta: “Si… es algo que nos gusta y lo haremos hasta que ambas lo decidamos.”
  • Comentario:“¿Duerme con vosotros? Pues verás luego para sacarlx de la cama”
  • Respuesta:” Si… y ojalá tarde mucho en irse.”
  • Comentario: “No lo cojas tanto en brazos que se acostumbra”
  • Respuesta: “Eso justo es lo que pretendo, que se acostumbre a que siempre le atenderé cuando me necesite”
  • Comentario: “Pues nosotros os dejábamos llorar y no os ha pasado nada”
  • Respuesta: “Cada uno cría como quiere o puede, según sus circunstancias. Nosotros hemos decido atender su llanto, y tampoco le pasará nada.”
  • Comentario: “Que mamitis tiene esta niña”
  • Respuesta: Si, yo también tengo mucha hijitis, es lo que tiene querernos. 

Propongo hacer un recopilatorio de comentarios de las Navidades 2018. Seguro que coincidimos en muchos. Ir con una libretita  a la cena de nochebuena y que no se os escape ni uno!

Comentarios no deseados hacia nuestros hijos.

Las reuniones familiares no solo nos estresan a nosotras. También pueden ser una fuente de tensión  y nerviosismo para nuestros hijos e hijas. Además de todo lo que ya hemos hablado, que alteramos sus ritmos, están más expuestos a estímulos… ellos y ellas también son el blanco de comentarios, comparaciones, chantajes, riñas, etiquetas… por parte de familiares. Comentarios del tipo “que malo eres” o “eres un llorón” “no haga eso cochino” “pórtate bien que vienen los Reyes “ (ya hablaremos de esto)… también se repiten a diario.

Insisto, no dudo de la buena intención de los mismos, pero la buena intención no es suficiente. Si creemos que no son beneficiosos para nuestros hijos. Hemos de intervenir. Os cuento cómo lo hago yo.

Es común que cuando nuestros hijxs van siendo un poco más mayores les regañen, les etiqueten… por cosas que hacen o dicen. Como padres conscientes y respetuosos con la crianza de nuestros hijos, lo que debemos hacer es intervenir y defenderlos, hasta que puedan hacerlo por sí mismos.

¿Qué hacemos ante estos comentarios?

Podemos intervenir con el adulto, diciéndole que no nos gusta su comentario, lo que ha hecho o dicho… A veces esta opción puede generar un conflicto y malestar, y nos incomoda un poco. Sobre todo si son familiares cercanos. Aunque todo dependerá de la situación y del comentario recibido y su gravedad. A veces es la única opción posible. Por ejemplo, si alguien pega o grita a mi hija. No hay duda que con quien hay que atajar el tema es con el adulto. Porque es algo que no podemos consentir.

La otra opción que tenemos es dirigir nuestra intervención al niño, para que nos escuche y no tome en cuenta el comentario e interiorice lo que a nosotras nos interesa. Os pongo algunos ejemplos cotidianos que seguro te han ocurrido

“Como no te vengas conmigo, no te voy a querer”

Tu hijo o hija está en tus brazos y un familiar intenta cogerlo para que se vaya con él o ella. De pronto tu hijo o hija se revuelve y muestra su negativa. El adulto le dice “Uyyy que malo/a eres, que no te quieres venir conmigo, pues ya no te quiero! ”. No dudo de las  buenas intenciones, de la necesidad de achuchar y coger  a los niños y niñas, más aún cuando son pequeños… pero ¿por eso son malos? Yo a veces, como adulta, tampoco tengo ganas de abrazar, o de ir con según qué personas si estoy a gusto donde estoy, ¿porqué los niños y niñas tienen que hacerlo?

En ese momento tenemos dos opciones o enfrentarnos al adulto y decirle que no le diga al niños o la niña que es malo o mala. Aunque probablemente se ofenda y no sirva de nada. O bien, tenemos la opción de dirigirnos al niños o la niña y lanzarle el mensaje que queremos que le llegue:

“Tu no eres malo o mala por no querer ir con (la abuela, el tío, la prima o la vecina…). Es que estás muy agustito en los brazos de mamá y prefieres quedarte aquí ¿verdad?”. A los peques les lazamos el mensaje que queremos que escuchen, que al final es lo que importa, y evitamos el enfrentamiento con el adulto. Insisto, hay que tener en cuenta la situación, para intervenir de una forma u otra.

“Que cochina que eres”

Os pongo otro ejemplo. Cuando hacen caca, hay una tendencia a llamarles cochinos o decirles que asco, que mal huele…  “Uyy que cochina la niña, que ha hecho caca”. Nuestra respuesta hacia el niño o la niña puede ser. “No cariño, no eres ninguna cochina ¿verdad?. Todos hacemos caca, es una necesidad natural y no pasa nada. 

Con estos mensajes le lanzamos una  especie de salvavidas al niño o a la niña.  Desmontamos el comentario del adulto y le hemos dado algo a lo que agarrarse para que no se crea ni interiorice que es malo, que es una cochino o un llorón.o llorona.

“No llores, que no pasa nada”

Se me ocurre sobre la marcha, otro muy común. Cuando un niño se cae o se hace daño, llora y le dicen: “no llores, que no pasa nada. Además los niños no lloran. Eso es de niñas”.

Bueno… este mensaje tiene su miga. Porque ya entraríamos en valores sexistas, en la represión emocional… que es otro tema que veremos. En esta situación al niño podríamos decirle. “Cariño, llora si lo necesitas. Yo también lloro, y papá… Todos lloramos, las niñas y los niños y no es nada malo”.

La consciencia es la clave

Hacerse consciente de lo perjudicial de este tipo de comentarios hacia nuestros hijos e hijas, no es fácil. Es algo que tenemos tan interiorizado, que a no ser que nos hagamos conscientes de ellos, seguimos reproduciendo y transmitiendo. Son mensajes que calan en nuestros hijos e hijas y que influyen en la formación de su personalidad futura. En nuestras manos está abrir los ojos, hacernos consciente de estas situaciones e intervenir para defender a nuestros pequeños, hasta que puedan hacerlo ellos y ellas

¿Qué pensáis de este tema? ¿Os habéis visto en este tipo de situación? ¿Cómo habéis reaccionado?

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Ana Isa <3

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